Daños por caída del árbol vecino en nuestra parcela. ¿ Qué hacer y cómo reclamar?

- 01/11/11

El dueño de una finca que contenga un árbol en evidente estado de deterioro no lo contemplará así, puede incluso que discuta, como si fuera daltónico, el color de las hojas de su árbol, pero nuestro protagonista, el dueño de la finca sobre la que se alza la  sombra ya amenazadora de dicho ser vivo, necesita una solución para su problema, y, en su caso, necesitará la reparación del daño ocasionados.SUMARIO I.    Responsabilidad del dueño del árbol II.    ¿ Qué acciones jurídicas puede adoptar el perjudicado? III.    ¿Cómo defenderse? IV.     La vía penal, excepcional I. Responsabilidad del dueño del árbol
La cuestión,  en principio, es puramente civil,  con consecuencias en el orden jurídico que pueden alcanzar otras jurisdicciones, ora como forma de resarcimiento por el daño irrogado, ora como castigo por la infracción del deber de cuidado, que será tan evidente como el propio estado del árbol.
Por ello, hay que entender cuál sería la clave de bóveda de la responsabilidad exigible si se cumpliera el hecho incierto pero probable  - insistimos, muy improbable para el dueño del fundo que mira el árbol que quizás plantó,  con otros ojos-  de producirse un daño, esto es, situarse en el remedio previsto,  precisamente con el objetivo de que este no se produzca, y esa clave es bien genérica, el conocido artículo 1.902 del Código Civil que se refiere a la culpa extracontractual:
El que por acción u omisión causa daño a otro, interviniendo culpa o negligencia, está obligado a reparar el daño causado.
Y con esto debería bastar, de hecho, bastaría la cita de dicho artículo para tener por preparado un recurso de casación civil en caso de que el perjudicado se viera en la obligación de reclamar, por cierto por una cuantía notable, cuestión procesal  que no es objeto del presente artículo.
La cuestión que nos interesa es la carga que representa para el dueño del árbol, o, lo que es lo mismo, para el dueño del fundo donde está el árbol. Si el lector es alguien más avezado en Derecho, entenderá que el dueño del fundo no tiene por qué ser el dueño del árbol que crece en el mismo, pero tampoco vamos a estudiar el derecho de superficie y la interesante problemática de  un dueño, dos responsables.El dueño del árbol deberá probar que lo cuidó  y que hizo todo lo posible por evitar su caída sobre la finca vecina, de lo contrario deberá responder de los daños ocasionados

Lo más importante, lo que debe tenerse en cuenta, es efectivamente el deber que  se genera para el propietario del árbol por el mismo hecho de serlo: es un deber de diligencia amplio, nadie le reprochará, al menos en sede judicial, el no haber regado el árbol, pero sí el no haberlo cuidado, de tal forma que es responsable de los daños que cause su caída en fundo ajeno, pero atención, de la caída de todo o parte del mismo.
No sabemos si Newton sesteaba bajo un árbol de fundo ajeno, pero indudablemente no hubiera tenido viabilidad la reclamación por el daño producido por la caída de la manzana sobre su privilegiada cabeza, siendo  palmario que sí lo tendría un supuesto muy frecuente, la caída de rama por falta de poda. Debemos recordar que la fuerza mayor debe ser referida como excusa absolutoria de toda culpa civil, nada digamos de la penal, si el hecho fuera impensable, y la jurisprudencia de los tribunales es bien clara y de conformidad con la definición legal de fuerza mayor: a salvo de contadas ocasiones la misma no es excusa. La fuerza mayor o caso fortuito se delimita caso por caso, pero es un hecho excepcional, equiparable a una catástrofe natural, pero los tribunales no aceptan la excusa del mal tiempo como causa de un suceso, tiene que ser un hecho excepcional.
Por tanto la clave reside en la diligencia debida por el dueño: si no existe la misma, se incurre en culpa in vigilando, y ya existe deber aunque no exista culpa, pues la misma necesita un resultado.  Vamos a estudiar la misma,  la forma de compeler al dueño a completar esa falta de diligencia. De hecho, si el posible perjudicado muestra una actitud activa, sin que podamos llegar a  decir que se objetiva la culpa del dueño, si es cierto que en sede de responsabilidad civil,  viene operando jurisprudencialmente el concepto de que será responsable quien por acción u omisión causa un daño desproporcionado, debiendo probar que hizo todo lo posible para evitarlo.
En virtud de lo antedicho, la norma general se completa civilmente: el Código Civil en su artículo  1908.3 señala:
Igualmente responderán los propietarios de los daños causados:
3. Por la caída de árboles colocados en sitios de tránsito, cuando no sea ocasionada por fuerza mayor.
Es evidente que el concepto no excluye a otros supuestos, como el presente, que se refiere a daños en finca colindante, si bien la diferencia es que en nuestro caso existe, por el hecho de ser el dueño de fundo colindante, una legitimación. De hecho,  el supuesto ahora citado tiene sobretodo una consecuencia en sede de responsabilidad patrimonial de la Administración, que ha de ventilarse ante la jurisdicción de lo contencioso-administrativo. II. ¿Qué acciones jurídicas puede adoptar el perjudicado?
Las acciones civiles que tiene el propietario del inmueble colindante las recoge el Código Civil en sede de Servidumbres, y otorgan al vecino la posibilidad de actuar de forma inmediata en diversos supuestos:
-    Primero como un deber previo: el artículo 591 Cc se refiere a las condiciones de plantación en zona colindante:
No se podrá plantar árboles cerca de una heredad ajena sino a la distancia autorizada por las ordenanzas o la costumbre del lugar, y en su defecto, a la de dos metros de la línea divisoria de las heredades si la plantación se hace de árboles altos, y a la de 50 centímetros si la plantación es de arbustos o árboles bajos.
Todo propietario tiene derecho a pedir que se arranquen los árboles que en adelante se plantaren a menor distancia de su heredad.
-    También como un derecho previo del afectado: el artículo 592 del Código Civil otorga un derecho que puede dar ocasión a conflictos si no se aquieta el propietario del árbol, que plasma el  derecho del propietario a no ver menoscabada la posesión de su fundo.
 Si las ramas de algunos árboles se extendieren sobre una heredad, jardines o patios vecinos, tendrá el dueño de éstos derecho a reclamar que se corten en cuanto se extiendan sobre su propiedad, y, si fueren las raíces de los árboles vecinos las que se extendiesen en suelo de otro, el dueño del suelo en que se introduzcan podrá cortarlas por sí mismo dentro de su heredad.Si las ramas del árbol se extienden sobre la finca vecina, el dueño tiene derecho a reclamar que se corten: si se trata de las raíces, podrá cortarlas él mismo